Reencuentros
Se tragó el miedo y vomitó silencio. Para que fuera la “perfecta noche de verano” no podía estropear la velada con palabras inoportunas. Apareció en el concierto con la única minifalda que tenía, como si sus piernas nunca hubieran vestido otra cosa, y una sonrisa con brillo de labios, ensayada durante los últimos seis meses.
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